sábado, 24 de diciembre de 2011

Un para siempre, que no fue para siempre. Una amistad, que se terminó por una inmensa tonterías. ¿Explicaciones? ¡Que va, hombre! ¿Para qué? Simplemente ha pasado así, porque sí. Pues me parece perfecto. Pero yo, no he hecho ¡NADA! Absolutamente nada. No me culpes por tus errores.

1 comentario:

  1. A veces las cosas pasan porque tienen que pasar. Nos esforzamos en buscar culpables y no lo somos. ¿Quién va a tener la culpa de lo que siente? Somos humanos y metemos la pata. ¿Sabes? Los para siempres no existen porque no sabemos cómo de grande va a ser nuestro mundo ni qué nos espera a la vuelta de la esquina, por eso hay que concentrarse en el ahora y aceptar los cambios, porque no tienen porque ser a mejor, ni a peor. Simplemente son eso, cambios.

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