viernes, 21 de diciembre de 2012

La felicidad en las pequeñas cosas.

La navidad acoge las calles de Londres. La nieve cubre cada rincón. Las luces y la gente dan un toque de alegría e ilusión a esas pequeñas calles en las que Alisson suele perderse. 
A su vez, su vida sigue siendo un pozo sin fondo. Pero es agradable poder ver la felicidad en los pequeños detalles.
La sonrisa de un niño al ver los regalos debajo de un árbol, la alegría de las familias al juntarse todos alrededor de una mesa. Los típicos dulces navideños que todos acabamos comiendo más por compromiso que por hambre. Y cómo olvidarnos de los deseos y propósitos para el nuevo año, que al final nadie cumple.

Ver como su hermano Michael abre los regalos y se emociona al ver el pequeño coche de carreras que le compró hace unos días; es, posiblemente, una de las mejores sensaciones que ha tenido hace mucho.
Porque Michael, seguramente, es el regalo más grande que ella ha tenido nunca. 
Ese pequeño de 8 años que consigue robarte sonrisas con cualquier tontería. La ternura personificada. 

- Bruumm, bruumm, bruumm... - A Alisson se le escapan una sonrisa de ver al pequeño tan feliz con un simple trozo de plástico y cuatro ruedas. - Mira tata, ¡ha venido Santa! - Mencionó el pequeño señalando el regalo que tenía entre sus pequeñas manos. 
- ¿Y qué te ha traído? 
- El coche que quería. - Exclamó emocionado. - Y tú también tienes un regalo. - A Alisson le extrañó porque hace 2 años sus padres murieron un accidente de tráfico y desde entonces no había tenido regalos. 
Alisson cogió un paquete en el que había un dibujo de su hermano Michael y ella con sus padres. Se puso a llorar al recordarlos y leyó la carta, que el pequeño "Santa", con la ayuda de su tía Susan, le había escrito. 

"Hola Ali, soy Santa. Sé que no esperabas que me acordara de ti, pero creo que te lo mereces por ser tan buena y haberte hecho cargo tu sola del pequeño Michael desde la muerte de tus padres. 
Sabes que él te quiere mucho, ¿verdad? Pues me ha pedido personalmente que te dé las gracias por ser la mejor hermana del mundo. También me ha pedido que te diga que no te sientas sola, que él estará siempre contigo, y que aunque sea pequeño él sabe cuando estás triste.
Espero que el vestido sea de tu talla. 


Feliz navidad, Michael y Santa."

Alisson se sentía orgullosa de que el pequeño haya sido capaz de organizar todo eso por ella. Abrió la caja y vio aquel precioso vestido con el que llevaba dos meses soñando pero no podía permitirse.

- Estás muy guapa. - Dijo al ver a su hermana provándoselo por encima.
- Gracias pequeño. - Le abrazó con fuerza y le llenó la cara de besos. - ¿Así que has hablado con Santa por mí no, cielo?
- Es que no puedo decírtelo...
- ¿Por qué? - Preguntó Alisson.
- ¿Me prometes que no te enfadas conmigo? - Ella asintió. ¿Qué habría hecho ahora el pequeño diablillo? - Santa no me contestó y con el regalo me ayudó la tía Susan... - ¿Era o no era lo más tierno que había visto nunca? 

En ese momento se dio cuenta de que no necesitaba nada más en la vida que al pequeño Michael a su lado. Y que solo hay que saber ver la felicidad en las pequeñas cosas.

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